Complejos fuera

Los complejos, en este siglo, están para deshacerse de ellos y no lo digo sólo porque somos mujeres fuertes que no necesitamos reafirmarnos sólo con nuestro físico, sino porque hay cientos de tratamientos para disimular esos defectos que tan poco nos gustan. Y es que, seamos sinceras, eso de “yo soy una mujer fuerte y mi físico no es lo importante” está muy bien como educación en valores pero, a la hora de la verdad, a todas nos importa estar a gusto con nosotras mismas ¿o no?

A veces me da la sensación de que tenemos que llevar mucho cuidado con según qué cosas para no caer en la apología de enfermedades como la anorexia, la bulimia e incluso la depresión por falta de autoestima, pero es que una cosa es que haya una niña a la que han martirizado mediante bullying, lo cual es muy reprobable, y otra muy distinta tener que conformarnos con un peso que no nos gusta sólo porque ahora queda bien decir eso de “porque yo lo valgo”. La realidad es que cuando una de nosotras se siente mal con algo puede intentar hacerse la duda e incluso ser consciente de que eso no marcará nuestra vida porque tenemos dos dedos de frente pero si tuviéramos la oportunidad de cambiarlo todas querríamos hacerlo.

Sabe lo que quiere

Mi sobrina, de 12 años, nació con párpados caídos. Se trata de una condición que no tiene por qué causar problemas, aunque a veces sí se dan, en la que los párpados superiores no terminan de subir todo lo que deberían y, por tanto, la apertura que da el ojo para ver es muy inferior a la de la media.

Ella no ha sido una niña acosada, nadie la ha insultado por eso y jamás ha sufrido bullying pero le encantaría no tener los párpados caídos y cuando se mira al espejo no se gusta a sí misma. Actualmente hay una operación que evita problemas mayores, como la ambliopía (ojo vago) que puede realizarse a partir de los 3 años pero mi sobrina no fue operada en su momento por falta de información y por el miedo que le provocaba a mi cuñada que su pequeña pasara por una operación a tan tierna edad.

Hoy en día, la niña quiere operarse y ya ha conseguido el consentimiento de sus padres. Actualmente hay clínicas realmente buenas para ello, como Esteticaocular.com, donde cuentan con una de las mejores especialistas nacionales, la doctora Cecilia Rodríguez.

Cuando la pequeña busco información ella sola y pidió que la llevaran a un experto fui una de las que la apoyó desde el principio porque puede que sea pequeña pero sabe lo que quiere y sabe que no desea seguir viendo el reflejo de un rostro precioso ennegrecido por unos ojos que odia. La apoyé al 100% delante de sus padres porque creo que si no buscamos una solución ahora, a la larga será peor porque irá perdiendo cada vez más autoestima hasta el punto de caer en un estado del que sería muy difícil sacarla.

Por eso he querido escribir su historia, porque nadie tiene derecho a meterse con nosotros por nuestro aspecto físico y todas tenemos el derecho a decidir si queremos librarnos de un complejo o no, pero cuando lo tenemos claro, tampoco es justo que alguien venga a decirnos que si fuésemos mujeres valientes no necesitaríamos de ese tratamiento para mejorar algo que no nos gusta. Así de simple.