Ser femenina sinónimo de libertad

Estamos ya de nuevo en verano, esa época del año en la que las mujeres lucen aún más bellas si cabe que en el resto del año. Menos ropa, unido al morenito en las zonas de playa hacen un combinado perfecto que las hace irresistibles.

En mi caso siempre he admirado la belleza femenina y recuerdo cuando el verano pasado estaba trabajando en un chiringuito en Gandía, mi compañera tenía un tipazo, de esas que le decía que podría ser perfectamente modelo si quisiera, pero “Bea” no quería dedicarse a nada de eso, sacaba dinero en veranito para seguirse costeando sus estudios de ingeniería industrial.

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Una situación que se fue agravando

El caso es que entre semana en julio solía tomar el sol en las horas que menos clientela había al ladito del chiringuito en una zona verde como 1 hora después de acabar. Un cliente inglés llegó un día y le dijo guapa, un piropo que era normal, pero le dio fuerte hasta el punto de ir todos los días sobre la misma hora.

Imposible era intentar no darse cuenta de cómo miraba a mi compañera mientras tomaba el sol, babeaba literalmente. Así estuvo durante unas semanas y no le dimos importancia, ella estaba acostumbrada a que los hombres la desearan y tampoco es que el trabajo le hiciera tener mucho tiempo para esas cosas.

El caso es que una noche después de haber cerrado el chiringuito, ella se había ido unos 20 minutos antes que yo para casa de su tía donde residía, recibí una llamada y me dijo gritando que necesitaba ayuda que fuera a la Avenida de la Libertad, pillé mi coche y fui para allá lo más rápido que pude y estaba llorando, me dijo que le había seguido y la intentó desabrochar la ropa.

La llevé a la comisaría para denunciarlo y también contactamos con www.acososexual.net, donde le dieron también más información para reaccionar adecuadamente y como se merece, consejos que son muy válidos cuando una persona tiene que sufrir un acoso como éste.

Parece mentira que en pleno siglo XXI todavía una mujer no pueda ser respetada y menos aún tratar de abusar de ella cuando no estaba haciendo nada malo ni jugó con él. Son situaciones incómodas que desde luego marcaron el verano pasado y que pusieron punto final a la experiencia en chiringuito de mi amiga.

Son cosas que marcan, ahora ella poco a poco ha ido perdiendo el miedo a salir y estamos ya en verano de nuevo y seguro que volverá a tomar el sol, pero seguro que se acordará de aquel desgraciado incidente con ese “individuo” por llamarle así.

Así que ya sabes, si alguna vez te toca aguantar o sufrir esta desgraciada experiencia denuncia el acoso y rodéate de un asesoramiento que te deje las cosas claras en cuanto a los pasos a seguir e incluso busca atención psicológica si ves que no estás bien. Estamos de acuerdo en que es una situación triste y no todo el mundo reacciona de la misma manera. Sobre todo DENUNCIA.