El mejor tratamiento para ser feliz

¡Qué importante es sentirse bella y guapa! En el mundo de la televisión y la publicidad, nos han vendido la belleza como algo ajeno, como una cualidad que solo las grandes estrellas de cine, modelos y futbolistas tienen. Pues bien, en ocasiones debemos sacudirnos estos estereotipos y comenzar a demostrar que la belleza es algo más terrenal. Porque no hace falta encender la televisión para verla y disfrutarla.

Sentirse bella y guapa es tremendamente importante también por otra serie de razones. Una mujer así se siente cómoda, y esa comodidad va a hacer posible que se muestre bien consigo misma y, sobretodo, muy natural. Con lo importante que es la naturalidad en la actualidad, las ventajas de mostrarse así no hace falta ni siquiera mencionarlas.

Pero es posible que a una mujer le ocurra todo lo contrario, es decir, que no se encuentre cómoda consigo misma y necesite un cambio. Eso mismo le ocurrió a mi prima hace unos cuantos años. Decía que no le gustaba nada su rostro: ni sus pestañas caídas, ni la forma de su nariz…ni tan siquiera la forma de sus orejas ni sus labios. Incluso me comentó que no solía usar cosméticos porque no sabía cómo utilizarlos y que tenía miedo de hacer el ridículo si se los aplicaba mal. Al principio no la tomaba demasiado en serio porque me parecía que ella sufría el típico dramatismo juvenil (ella tenía apenas dieciocho años por aquel entonces), pero algo hizo que comenzara a ver que la situación distaba mucho de ser como yo me imaginaba. Después de no verla salir por la ciudad en un tiempo, le pregunté a mi tío que por qué no lo hacía. Me comentó que ella tenía depresión, y que pasaba largas horas llorando en el cuarto de baño porque no se sentía bien y quería cambiar su aspecto.

Fue entonces cuando decidimos ayudarla y empezar a buscar un centro de estética para que examinaran su caso y propusieran las soluciones para los problemas que ella sentía que tenía. Tras indagar un poco por Internet dimos con www.esteticaversatil.es, la página de un centro donde podían poner remedio a los males que sufría mi prima. Acudimos allí y nos sorprendió la cantidad de cosas con las que podían cumplir los deseos de mi prima: maquillaje, láser, manicura, depilaciones y un gran elenco de tratamientos con los que a buen seguro ella podría comenzar una nueva vida dejando de lado los complejos que hasta entonces le habían amordazado.

Y lo cierto es que lo consiguió. Gracias a unos cuantos tratamientos y a otros tantos consejos, consiguió modificar su aspecto a su propio gusto. Comprendimos que en su caso acudir a aquel centro no era un capricho sino una verdadera necesidad. Un tiempo después, mi prima recuperó la sonrisa, volvió a salir de casa con asiduidad y comenzó a mostrarse como una mujer segura de sí misma. Todo el mundo le comentó lo bien que la había sentado el tratamiento.

La puerta a otra vida

El aspecto físico no fue lo único que cambió en la vida de mi prima cuando decidió acudir al centro de estética. Experimentó un montón de ventajas derivadas de aquello. Su comportamiento cambió radicalmente, y se convirtió en una persona extremadamente abierta y tolerante, algo que hasta entonces no había demostrado.

Se convirtió en una persona independiente, que comenzó a dejar de lado las malas opiniones que sobre ella tenían otras personas. Además, demostró ser una persona amable y que en el ambiente laboral se desempeñaba con un liderazgo inusitado. Se puede decir que, en la actualidad, mi prima ha alcanzado la felicidad. La verdad, nunca pensé que someterse a una especie de tratamientos como aquellos fuera tan efectivo para otro tipo de cosas.