Cuando lo que cura se convierte en lo que mata

El mundo de las adicciones es muy amplio. Las más conocidas son el alcohol, las drogas o el juego…está claro que el abuso de estas sustancias provoca un debilitamiento tanto físico como en lo mental. Aunque dentro de estas adicciones hay una que casi se llama en silencio, que no aparece en los reportajes de televisión, pero que es muy dañina para las personas que lo sufran: los medicamentos o fármacos. Y es que es muy curioso que algo que sirve para curar se puede convertir en lo que nos mate.

Está claro que es la adicción más desconocida. Sirva como ejemplo que una persona adicta a la droga es drogadicta. La persona que abusa del alcohol es una alcohólica. Con el juego, un ludópata…pero qué pasa con las personas que son adictas a los medicamentos. Esas no parecen en los medios de comunicación, porque en muchas cosas da vergüenza. Por eso hoy queremos hacer un estudio para conocer mejor esta adicción, cómo se llega a ello, cómo se sale, las consecuencias, etc.

La droga no la puedes encontrar a la venta en un establecimiento, pero los medicamentos, sí. “Hay medicación que se prescribe de forma habitual y que puede llegar a producir adicción”, nos explican desde Despierta BCN, una clínica donde se tratan las adicciones. Los fármacos de mayor riesgo son los recetados para tratar la ansiedad y el insomnio, los cuales suelen pertenecer a la familia de las benzodiacepinas. Algunos de ellos son: Tranquimazin (alprazolam), Orfidal (lorazepam), Diazepam, Lexatin (bromazepam), Tranxilium (cloracepato), Noctamid (lormetacepam), Valium (diazepam), Rohipnol (flunitazepam), Dormodor (flurazepam), entre otros. Seguro que has conocido muchos de ellos, e incluso que los has usado, por eso tienes que tener mucho control.

Síndrome de abstinencia

El síndrome de abstinencia es muy conocido sobre todo cuando lo sufren las personas con adicción a las drogas. Pues bien, también se puede tener en la adicción a los fármacos. No es muy conocido pero produce uno de los síndromes de abstinencia más graves, caracterizados por una gran ansiedad, agitación, preocupación, taquicardias, palpitaciones, insomnio, falta de apetito, visión borrosa, miedo a “volverse loco”, temor indefinido a que le vaya a pasar algo grave, pesadillas, confusión, espasmos musculares, pensamientos obsesivos, hipersensibilidad a la luz y a los ruidos y diferentes sensaciones desagradables.

Cómo se puede conocer al adicto

El paciente que sufre adicción a los medicamentos se queja continuamente de ansiedad, malestar psicológico, tensiones musculares y otros malestares físicos que nunca se terminan de resolver. Son esas personas que necesitan sus pastillas como cualquier otro adicto “su droga”.

Se comienza para “poder dormir” o también para “controlar la ansiedad”. Uno de los síntomas, como una adicción, es cuando el paciente va aumentando la dosis. Llega un momento en que necesita tomar cada vez más. Cuando en su farmacia no se lo dispensan sin receta, cambia de farmacia o va a varias farmacias para conseguir más cantidad. Si su médico, como tiene que ocurrir, se niega a aumentar la dosis, cambia de médico o acude a distintos servicios de urgencias para conseguir recetas. A veces, utiliza los fármacos o las recetas de otros familiares y, en ocasiones, llega a falsificarlas o robarlas. “Necesita” sus pastillas y va a hacer todo lo que haga falta para conseguirlas.

Un cóctel explosivo

Por desgracia, las adicciones nunca vienen solas. Normalmente cuando una persona abusa del alcohol también puede caer en droga. Pues entre los adictos a los fármacos  siempre está presente la posible mezcla con alcohol, lo que provoca un cóctel explosivo. Es muy peligroso tomar determinados fármacos y consumir alcohol. Son sustancias que se potencian y multiplican su efecto al mezclarse. Puede que no se consuman grandes cantidades de alcohol ni de tranquilizantes, pero al combinarse triplican su efecto. Es lo que llamamos “la adicción oculta”.

Qué hacer

No suele ser normal que una persona adicta a los fármacos lo reconozca, por eso es muy importante que tenga personas a su lado. Por eso cuando sospechas que una persona tiene problemas con los fármacos, hay que ayudar. Lo urgente es diagnosticar al paciente y, si es necesario, iniciar un tratamiento de adicciones efectivo que la resuelva.

Una visita a una clínica como Despierta puede ser el primer paso para salir del túnel. Tras esta visita el equipo facultativo del centro ambulatorio de desintoxicación recomendará lo más pertinente en cada caso y asesorará a la familia y al paciente sobre cómo actuar. Hay que ser consciente de que será una lucha larga pero que puede tener final feliz.

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