¿Qué dices? ¡No te oigo! Repítemelo por favor…

Cuando aquel día le pregunté a mi abuela que si me podía hacer por favor un huevo frito y que me contestó casi gritando que si me había picado un mosquito, pensé que la pobrecita se estaba quedando cada día más sorda. Ya era hora de que la llevara yo a Innovaudio, un centro auditivo en Pozuelo (Madrid) que contaba con un equipo de profesionales expertos en audífonos para personas sordas o con problemas de audición. Mi abuelita… ¡Tan activa! ¡Tan bonita! ¡Tan, tan, tan! Lo que hace el maldito discurrir del tiempo. Me vino entonces de repente a la mente, aquellas pretéritas vacaciones de verano cuando mis tíos y primos juntos a mis padres y a mis hermanas pasábamos unos días de “descanso” en casa de los abuelos.

¡Cuánta alegría e ilusión de reencontrarnos todos por aquel entonces! Y recuerdo sobre todo, aquellas mañanas cuando mis primos y yo volvíamos a casa después de haber estado bailando y bebiendo toda la noche, y del hecho que por mucho que nos quitáramos los zapatos intentando hacer el menor ruido posible, ahí teníamos a nuestra abuela esperándonos con la zapatilla en la mano y el ceño fruncido. ¡Tenía entonces el oído más fino que el del búho o el del gato! Y… ¡Zasssss! ¡Y bien calentitos que nos íbamos a la cama! Pero, a los pocos días lo volvíamos a intentar. Y ahora verla así, que no se entera de nada si no es gritándole, por así decir, las cosas al oído. ¡Pobrecita! Mañana llamaré al centro para coger cita.

¿Qué es la sordera y de qué manera se instala en la gente mayor?

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La sordera se podría definir como una incapacidad de usar de manera correcta el sentido del oído debido a que su capacidad funcional se encuentra alterada. Ésta puede ser parcial, la cual se denomina hipoacusia, que es cuando la audición está debajo de los veinte decibelios, o total, la cual se llama entonces cofosis. También la sordera puede dañar a un oído y no al otro. En el caso de mi abuelita, sin embargo, son los dos. Dicho esto, la hipoacusia relacionada con la edad es sencillamente la pérdida lenta de la audición que se va presentando conforme las personas envejecen. Las causas son las diminutas células pilosas dentro del oído interno, quienes ayudan a la audición. Éstas células recogen las ondas sonoras y las convierten en señales nerviosas que el cerebro interpreta como sonido. Cuando estas diminutas células se dañan o mueren es cuando aparece la hipoacusia. Así pues, como estas células pilosas no vuelven a crecer, la pérdida auditiva causada por el daño a estas células es por ello permanente e irreversible. En realidad, no se conoce ninguna causa única para la hipoacusia en las personas mayores.

A menudo, la hipoacusia es causada por cambios en el oído interno que suceden a medida que las personas envejecen. La vida es así… Todo ello, para deciros que cogí cita para mi abuela en el centro auditivo Innovaudio de Pozuelo, y que revisaron de manera gratis su audición. Se mostraron de lo más atentos y amables. Pudo, además, probarse los audífonos digitales al instante. ¡Si hubieseis visto su alegría al poder oír de nuevo! Parecía una niña pequeña… Le especificaron asimismo que realizaban los moldes a medida y que disponía de tres meses de garantía de adaptación, y una vez finalizado este plazo, los audífonos tenían dos años de garantía que se podían ampliar a cinco. “Pero… ¿Y los precios?”, se asustó mi abuela. De nuevo supieron tranquilizarla contestándole que sus precios eran de los más económicos y que se podía financiar el coste hasta doce meses sin intereses. Se quedó contenta y de lo mar satisfecha la buena mujer. “Uno no se da cuenta de las cosas hasta que uno las pierde. En el caso de la audición, pasa lo mismo…”, añadió esta vez con suma tristeza. Entonces la abracé como no lo había hecho desde hacía siglos…