Si eres de los afortunados que viven en un ático, te voy a explicar cómo darle sombra a tu terraza. Como vas a ver, tienes varias opciones entre las que elegir.
La gente se va a vivir a los áticos por la terraza. Sin embargo, si la terraza no la acondicionas, dejas de utilizarla y sales perdiendo. Terminas viviendo en el piso con menos metros cubiertos de todo el edificio.
Le pasó a un amigo, Toni, quien se compró un ático en un barrio de Barcelona. Vivir en un ático era su sueño. Era lo que siempre quiso hacer y no paró hasta que lo consiguió. Decoró el interior del piso a su gusto, pero dejó la terraza pendiente. Decía que tenía muchas ideas para ella.
Cuando amuebló el ático nos invitó a los amigos para que lo viéramos. Todo muy moderno, muy a su gusto. Pero en la terraza solo había una mesa de jardín con 4 sillas de plástico. La terraza, ¿qué? – le preguntamos. – ¿No la irás a dejar así? Nos dijo que iría arreglándola poco a poco. Se había gastado mucho dinero.
Han pasado tres años desde que compró el ático y la terraza sigue igual. Toni se mata a trabajar entre semana para poder pagar las facturas y cuando llega el fin de semana solo le apetece descansar.
“Lo has hecho muy mal, Toni. No nos llames. Hasta que no arregles la terraza no pensamos ir a verte. Ya hemos visto lo cuco que tienes el salón. Pero eso también lo puedo hacer yo, que vivo en un segundo”
Toni se lo montó fatal. Una de las primeras cosas que tendría que haber hecho era acondicionar la terraza. Y como parte indispensable, darle sombra. Porque a ver quién aguanta allí un domingo por la tarde en el mes de junio con el sol que pega.
Estas son algunas opciones entre las que podría haber escogido Toni:
Toldo.
Podemos darle sombra a la terraza de un ático con un toldo. Los toldos para estas terrazas son más grandes que los de un piso normal.
También tenemos diferentes opciones. Un toldo recto, con dos brazos, uno a cada extremo, lo cual, aporta estabilidad y soporta bien el embiste del viento. Un toldo con un brazo articulado, que permite extender el toldo a diferentes distancias, creando más superficie sombreada o menos, dependiendo del momento. Un toldo monobloc, que incorpora al toldo de brazo articulado una barra cuadrada que le aporta solidez. O un toldo cofre, que queda guardado en una caja metálica y que cuando lo recogemos pasa desapercibido.
El problema que encuentro en los toldos para las terrazas de los áticos, y que no sucede con la terraza de cualquier otro piso, es que al estar anclado en la pared, lo que hacemos es crear una especie de soportal, donde la zona que se nos queda sombreada está pegada a la puerta de salida de la terraza o a un muro. Aunque hay toldos con mucha extensión, esta solución no nos permite dar sombra a toda la terraza, o a aquellas partes alejadas que nos interesa sombrear.
Los instaladores de Toldos Clot, una empresa de Barcelona que lleva más de 30 años fabricando e instalando cerramientos y sistemas de sombreado para viviendas y locales comerciales, insisten en que hay más opciones para darle sombra a la terraza de un ático, como los parasoles, las velas o las pérgolas. Soluciones de las que hablaremos más tarde.
Desde mi punto de vista, el toldo no es la mejor opción para el ático. Te propongo que sigas con nosotros.
Los parasoles.
Los parasoles son sombrillas grandes que crean una sombra amplia. Es una solución bastante utilizada en hostelería. La podemos encontrar en multitud de terrazas de bares, cafeterías y restaurantes para que los clientes puedan consumir en la vía pública.
Estos elementos también tienen su utilidad en terrazas y jardines. En diferentes colores, con una lona similar a la que utilizan los toldos, y con un mástil metalizado o en madera, proporcionan a las áreas al aire libre de las viviendas un toque elegante.
Tenemos diferentes modelos. El clásico parasol con el mástil centrado, que posee una gran estabilidad; o el parasol con el mástil desplazado, que permite desplegarlo sin afectar al mobiliario.
Estos parasoles los podemos cerrar cuando no los necesitemos, y algunos de ellos se pueden desmotar por completo. Por los que los podemos recoger y guardar cuando no vayamos a utilizar la terraza.
Los parasoles se enclavan en bases sólidas, que impiden que se vuelquen o que salgan volando con una ráfaga de viento fuerte. Bases que pueden ser un bloque de hierro macizo o de piedra.
En lo que se refiere a la terraza de un ático, debajo del parasol podemos colocar una mesa de jardín con sillas. Un mobiliario bastante útil cuando viene el buen tiempo. Podemos salir a la terraza a desayunar, a tomarnos el aperitivo o a hacer esas comidas de verano interminables. Con sus prolongadas sobremesas, en las que después del postre nos tomamos el café, acto seguido una copa y posteriormente un cubalibre. Esas comidas familiares o entre amigos que parece que nunca terminan.
Sin embargo, los parasoles no los veo tan adecuados si lo que queremos es habilitar un espacio chill out de relajación. Para esta idea de decoración, veo mejor otras opciones.
Velas.
Los toldos vela son una de las opciones de sombreado que más popularidad están alcanzando en los últimos años. El periódico El Mundo resalta que sus ventas se están disparando en internet.
Este es un método sencillo que consiste en una lona que queda suspendida por medio de unos cables o cuerdas que los tensan desde las esquinas. Estas cuerdas se atan a unas argollas que clavamos en las paredes exteriores de la vivienda. En ocasiones, por la falta de disponer de un punto de apoyo, hay que instalar uno o varios mástiles metálicos que son fáciles de colocar.
Una de las ventajas de los toldos vela es que podemos colocarlos a la altura que queremos y con la inclinación que nos apetezca. Esto nos permite crear zonas de sombreado personalizadas. Al atarse con una cuerda, podemos retirarlos cuando queramos.
Desde un punto de vista estético es una solución interesante. Le aporta a la terraza un aire moderno y desenfadado. A la par que colorido. Puesto que tenemos una amplia variedad de colores para estos toldos. Podemos, si nos apetece, colocar varios toldos vela, a distintas alturas, creando un crisol de colores sobre nuestras cabezas que resulta bastante atractivo.
La clave de la eficacia y durabilidad de estos toldos está en su correcta instalación. Las cuerdas que lo sujetan deben partir de las esquinas del toldo, de ojetes reforzados con una anilla de metal. Estas cuerdas deben quedar tensas, pero no retirar demasiado el toldo.
Con este sistema de sombrado, sí podemos crear esa zona chill out de la antes habíamos hablado o cualquier espacio utilizable para disfrutar la terraza del ático cuando está pegando el sol.
Pérgolas.
Las pérgolas son una alternativa perfecta para crear un espacio con sombra en lugares al aire libre amplios, como la terraza de un ático. Suele consistir en una estructura fija, con cuatro patas sobre la que se coloca un techo. Bajo este techo podemos habilitar nuestra zona de descanso o esparcimiento con mobiliario de jardín.
Hay fabricantes que construyen e instalan pérgolas de madera, muy bonitas. Aunque este tipo de pérgolas las veo más para un chalet con jardín o una casa en el campo. Otro tipo de pérgolas, más habituales, están formadas por una estructura metálica, de hierro galvanizado o de aluminio, compuesta por las cuatro patas y cuatro barras traveseras que las unen. Sobre la estructura se coloca una lona a modo de techo, que se puede quedar fija, se puede desinstalar o se puede correr por medio de un sistema de raíles parecido al de una cortina. Estas últimas se conocen como pérgolas correderas. A este techo podemos darle una ligera inclinación para evitar que se acumule el agua cuando llueve.
Debemos ser conscientes de que en la mayoría de las pérgolas, la estructura se queda fija. Esto quiere decir, que aunque tuviéramos la opción de correr la lona del techo o que la pudiéramos recoger, para que no se dañe en invierno, las cuatro patas y las barras traveseras van a quedar siempre puestas. Un detalle que para algunos propietarios puede estropear la estética de la terraza.
Otro aspecto a tener en cuenta es que la zona de sombreado se limita a la superficie que describe el perímetro de la pérgola. Por lo que sí vamos a optar por esta alternativa, debemos pensar bien donde queremos instalarla y tomar con precisión las medidas.
Pérgola bioclimática.
Una de las modalidades de pérgola que está causando sensación entre los propietarios de viviendas con zonas exteriores de uso son las pérgolas bioclimáticas. Unas pérgolas metálicas en las que el techo está formado por lamas abatibles y regulables, que permiten al usuario graduar su inclinación para controlar la cantidad de luz y viento que llega a la zona sombreada.
La revista de decoración A.D. 20 opina que estas pérgolas nacieron para ofrecer unas condiciones óptimas de uso del espacio exterior, haga el tiempo que haga. Y es que por su mecanismo de funcionamiento, la zona que queda bajo la pérgola, podemos utilizarla en otoño o, incluso en invierno, si no hace un tiempo desapacible.
Las pérgolas bioclimáticas integran elementos de domótica. Vienen acompañadas de un mando a distancia que inclina las lamas del techo a nuestra conveniencia. Esta inclinación no solo va a determinar la sombra que tenemos, sino también la temperatura a la que queda la zona cubierta, al tiempo, que la protege de las precipitaciones.
El control electrónico, muchas veces se puede sincronizar con dispositivos móviles, por medio de una aplicación, que nos permite ajustar el techo de la pérgola desde el teléfono, aunque no estemos en casa.
Este tipo de pérgolas se exhiben en todos los grandes almacenes que dispongan de un departamento de terraza y jardín y en los principales hipermercados de bricolaje. Por lo que no es extraño que los hayamos visto. De todos modos, los que he podido observar en estos establecimientos no terminan de convencerme.
En cambio, sí he visto pérgolas bioclimáticas colocadas por empresas especializadas donde el resultado es más profesional. Algunas de estas pérgolas se han fabricado a medida. Si estás pensando en colocar una, yo te recomendaría que hablaras con un instalador especializado o con una carpintería metálica que trabaje este producto y le pidieras presupuesto. Vale la pena.
Cerramientos.
Otra opción que tenemos es cerrar por completo la terraza. De esta manera podemos utilizarla todo el año, como si fuera una habitación más. La revista El Mueble opina que esta alternativa ofrece muchas posibilidades en cuanto a la decoración y usabilidad de la vivienda. Como señalan los redactores de esta publicación digital, con los cerramientos podemos prolongar la cocina o el salón, dejando una parte de la estancia con vistas al exterior, lo que resulta acogedor y atractivo.
Cerrar una terraza no significa que nunca más le vaya a dar el sol. Existen diferentes tipos de cerramiento y algunos de ellos tienen el techo abatible, como los techos de panel de sándwich móviles.
Una alternativa interesante es cubrir la terraza con una estructura de aluminio y cristal. Donde el techo queda acristalado y la luz del sol nos llega en todo momento, como si quedara al aire libre, pero en este caso, la terraza queda protegida de la lluvia y el viento.
Con soluciones como esta última, si no añadimos algún complemento más, no ganaremos sombra, pero, en cambio, transformaremos la terraza en un espacio que podremos utilizar continuamente en cualquier época del año.
Para darle sombra a la terraza del ático tenemos una amplia variedad de opciones. Solo nos queda escoger la que cubra nuestras necesidades y la que mejor se adapte a nuestros gustos y al presupuesto que queramos gastar.