Las huellas del embarazo en el cuerpo

¡Qué felicidad! Después de nueve meses esperando con toda la ilusión del mundo, por fin ya tengo a mi hija en brazos, y estamos preparadas para abandonar el hospital. Mi marido vendrá enseguida a buscarnos para irnos a nuestra casa con nuestra hija recién nacida. Estoy feliz, está preciosa, parece una muñeca. Acabo de ponerle su primera ropita, se la regaló mi hermana con todo el cariño. Me ha llenado de prendas del Grupo Reprepol, que es una empresa mayorista dedicada a ropa infantil que encontró a través de internet buscando qué regalarnos desde que supo que iba a ser tía y le gustó tanto que no ha parado hasta dar con una tienda de que la distribuyese en nuestra ciudad. Como va a ser la madrina en el bautizo y es su primera sobrina está encantada, prácticamente no he comprado ropa ninguna, ya que ella dijo que se encargaba.

Una vez en casa y con la niña durmiendo en su cunita, lo que más me apetecía era darme una ducha para relajarme, pero cuando me vi reflejada en el espejo con mi barriga todavía distendida y con estrías no puede evitar el pensar en lo mucho que me había cuidado durante el embarazo, pero en que aun así no había podido librarme de que algunas estrías hicieran su aparición. Era algo que me preocupaba. Cuando me quedé embarazada, en mi primera visita al ginecólogo ya le pregunté y le pedí consejo para ver cómo podía prevenir su aparición. Hay mujeres que tienen más predisposición que otras, ahí está el factor hereditario. La genética tiene un papel fundamental, me explicó. “Si tu madre tuvo estrías, tú tendrás muchas más posibilidades de que aparezcan que si ella no las tuvo; ten en cuenta que la piel tiene una gran capacidad de estiramiento, según estudios médicos puede llegar a estirarse hasta diez veces su tamaño durante el embarazo, y además hay otros factores añadidos como pueden ser si subes de peso muy rápidamente, si el bebé es muy grande o si tienes mucho líquido amniótico. De todos modos procura durante el embarazo hidratar muchísimo la piel para que al aumentar el volumen no pierda su elasticidad, y no solamente hidratarla por fuera, sino también por dentro, procura beber como mínimo dos litros de agua al día y seguir una dieta sana y equilibrada, tomando muchas verduras y frutas ricas en vitamina C como naranjas, fresas, papaya, para que ayuden a mantener la elasticidad y firmeza de la piel, y hacer ejercicio pues mantener el tono muscular mejora la elasticidad de la piel y evita que se vuelva flácida”, me dijo.

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La dura realidad

Bueno, pensé, después de haberme cuidado y seguido los consejos de mi médico, no tengo muchas estrías, solamente algunas en la parte baja del abdomen, así que tendría que continuar hidratando mucho la piel y esperar a ver si desaparecen con el tiempo, pues, según dicen, cada vez se irán notando menos, al ir la piel recuperando su estado normal. Esta es una de las huellas de la maternidad, la otra es el peso.

Tengo que pensar también cuándo será el momento idóneo para ir empezando a recuperar mi figura, pues acabo de regresar del hospital y continúo con la ropa del embarazo y, por lo que me dicen mis amigas, seguiré una temporadita. Supongo que volviendo a la actividad y rutina diaria poco a poco me ayudará a ir fortaleciendo los músculos abdominales, estirados tras el embarazo. Más tarde, dentro de dos o tres meses, tengo pensado comenzar con una dieta y ejercicio diario, tengo que estudiar a ver cómo me organizo con la niña, para volver a entrar en mis pantalones vaqueros.

Asimismo, otra de las huellas del embarazo en mi cuerpo tiene que ver con la visión. Desde que me quedé embarazada empecé a perder mucha visión, me crecieron exponencialmente las dioptrías y me volví más miope si cabe. Si antes apenas necesitaba las gafas para poder conducir con seguridad, ahora me vienen bien incluso para estar estos días por casa y ver la cantidad de leche al preparar el biberón a la niña.

Me han dicho también que suele notarse en la dentición, ya que los bebés tiran mucho del calcio del cuerpo de la madre, pero por suerte esa es una de las complicaciones que no he sufrido. Con las estrías, la bajada de visión y la flacidez voy más que sobrada, aunque al ver a mi niña se me olvida todo.